Gonzalo Saavedra tiene 33 años y hace 16 se subió -por primera vez- a una patineta. Y no se bajó nunca más. Ha compartido penas y alegrías junto a su fiel tabla, la que no deja ni siquiera para ir a su oficina de arquitecto. Nadie le critica por eso. Ni podría. Él es ni más ni menos que el encargado del diseño y construcción del skate park más grande de Chile, megaobra que será inaugurada la próxima semana por la Municipalidad de Santiago, entidad gestora del proyecto.
Según Gonzalo, su meta siempre ha sido mezclar su carrera con la pasión que siente por el skate. Esto lo llevó a construir rampas para distintos parques y plazas en sus primeros años de arquitecto, hasta formar la empresa Plan Rampa que integró junto a otros amantes de las ruedas.
La idea de una pista para acrobacias sobre patinetas nació de un grupo de jóvenes, entre ellos Gonzalo, quienes aburridos de ser reprendidos por practicar su deporte en la calle comenzaron a gestionar un espacio donde realizar piruetas y no molestar a nadie. “Después de juntarnos con diferentes alcaldes, finalmente la propuesta se recibió acá. Además ayudó mucho la protesta frente a La Moneda, que se hizo 1 de mayo de 2005. Con ella la gente se dio cuenta que no somos delincuentes que destruyen las calles, sino deportistas que no tienen dónde ejercitar”.
Dos megapistas
El nuevo skate park estará ubicado en el Parque de los Reyes, en el lugar donde antes funcionaba la feria persa, la que fue reducida para dar, al nuevo parque, el espacio necesario. En dicho sitio también operó una de las ex playas de Lavín.
El lugar cuenta con tres canchas de pasto sintético y dos de asfalto, ocho hectáreas de áreas verdes y la pista de skate que mide alrededor de dos hectáreas.
El parque para skater en el Parque de Los Reyes cuenta además con multicanchas para practicar otros deportes y áreas verdes, como muestra su maqueta original. No se descarta que el futuro pueda ser decorado con grafittis para darle una característica más urbana.
La pista está dividida en dos zonas: una denominada street, que tiene rampas con ángulos, escaleras y pasamanos; y otra llamada bowl, una especie de piscinas para hacer acrobacias en velocidad.
Según explica María Inés Pizarro, encargada del área de urbanismo de la Municipalidad de Santiago, la idea es hacer algo útil con un espacio que se estaba perdiendo. “Al persa iba poca gente, por esos aquellos comerciantes fueron reacomodados para poder construir ahí la pista. La idea es que sea utilizado como un lugar para hacer deportes. Además hemos ocupado los mejores materiales, porque creemos que si las cosas se hacen bien la gente las cuida”.
El proyecto tiene un costo de 550 millones de pesos y capacidad para que 30 personas pueden hacer sus prácticas de manera cómoda y holgada. Sin embargo, perfectamente pueden ejercitar más de 100 personas.
Ya que en Chile unos 1.500 jóvenes practican este deporte, Gonzalo Saavedra señala que este tipo de iniciativas deberían ser imitadas por otros municipios. “Si a los alcaldes no les gusta ver cabros andando en skate en las calles, entonces inviertan y hagan más pistas. Esa es la solución”.
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